No quería creerlo. Agarré el peluche que me regaló, ése que tenía siempre en la sala, y lo destripé, pensando en que era mejor deshacerme de cualquier cosa que me pudiera recordar a ella. Y es que no lo había sospechado, pero al final la amistad que nos unía se rompió en cuanto vió un resquicio quebrado.
Pensaba que aquella relación era irrompible, que por muchos baches que hubieran siempre seguiríamos ahí. Cómo me equivoqué.. la amistad no es para siempre.
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